Skip to content

Anti-patrones ágiles que seguimos normalizando

(y por qué nos están pasando factura)

Hablemos claro. La agilidad ya no es nueva, ni alternativa, ni experimental. Lleva años, muchos, instalada en organizaciones de todo tipo: startups, scale-ups, multinacionales, sector público. Y, sin embargo, hay algo inquietante: seguimos normalizando prácticas que van a menudo justo en contra de lo que la agilidad pretendía resolver.

No hablamos sólo de “errores de principiante”. Hablamos de anti-patrones: comportamientos, estructuras y rituales que se repiten, se legitiman y se aceptan como “lo normal”, aunque deterioran equipos, productos y personas.

Este post no va de señalar culpables. Va de poner nombre a lo que muchas veces intuimos, pero no siempre verbalizamos.

1. Agile de calendario: cumplir rituales sin propósito

Daily, planning, review, retro. Todo está en la agenda. Todo ocurre “cuando toca”. ¿El problema? Que el porqué se ha perdido.

  • Dailies que son reportes de estado al manager.
  • Plannings donde el equipo ya llega con el trabajo decidido.
  • Reviews sin stakeholders reales.
  • Retros que se repiten sin cambios visibles.

Cuando los eventos ágiles se convierten en reuniones por inercia, la agilidad empieza a dejar de ser una herramienta de aprendizaje y pasa a ser teatro organizacional.

👉 Señal de alerta: “Tenemos que hacerlo porque es Scrum”.

2. Velocidad como KPI estrella (y único)

Pocos conceptos se han maltratado tanto como la velocidad.
Story points convertidos en métricas de rendimiento. Comparaciones entre equipos. Presión para “subir la media”. Resultado:

  • Inflación de estimaciones.
  • Foco en terminar tickets, no en resolver problemas.
  • Pérdida de conversaciones de valor.

La velocidad no mide impacto, ni calidad, ni aprendizaje. Solo describe una cadencia interna… y aun así, a veces la tratamos como si fuera productividad.

👉 Anti-patrón clásico: “Este sprint hemos bajado la velocidad, algo habéis hecho mal.”

 

3. Product Owner sin poder (ni tiempo)

Uno de los anti-patrones más normalizados, y menos cuestionados. POs que:

  • No deciden prioridades.
  • No gestionan stakeholders.
  • No tienen visión de producto.
  • Están sobrecargados con varios equipos o tareas administrativas.

A menudo se les pide responsabilidad sin autoridad. Resultado: backlogs reactivos, decisiones tardías y equipos desalineados.

👉 Si el PO solo “gestiona historias”, difícilmente está haciendo product ownership.

4. Equipos “autónomos”… solo para ejecutar

Decimos que los equipos son autoorganizados, pero:

  • No deciden qué construir.
  • No influyen en plazos.
  • No participan en decisiones técnicas relevantes.
  • No pueden decir “no”.

Autonomía sin contexto ni poder real se parece más a delegación de tareas con otro nombre.

👉 Anti-patrón sutil: llamar “empoderamiento” a que el equipo se auto-asigne trabajo ya decidido.

5. Agilidad sin calidad técnica

Este duele especialmente. Porque se suele justificar con urgencia, negocio o deadlines.

  • Testing “ya lo haremos luego”.
  • Deuda técnica acumulada sprint tras sprint.
  • Refactorizaciones eternamente pospuestas.
  • Integraciones dolorosas normalizadas.

Sin calidad técnica, la agilidad difícilmente escala, no se sostiene y no sobrevive. Lo que empieza como velocidad acaba en fragilidad.

👉 Normalizar el “no hay tiempo para hacerlo bien” es firmar deuda futura… con intereses.

6. Retros sin seguridad psicológica

Retrospectivas donde:

  • Siempre hablan las mismas personas.
  • Nadie cuestiona decisiones estructurales.
  • Los problemas “de arriba” no se pueden nombrar.
  • Se acaba con acciones vagas que nadie sigue.

Cuando la retro no es un espacio seguro, corre el riesgo de convertirse en una ceremonia vacía. Y el equipo aprende rápido qué temas no se pueden tocar.

👉 Anti-patrón silencioso: confundir armonía con seguridad.

7. Escalado ágil para controlar más, no para aprender mejor

Frameworks de escalado usados como:

  • Capas extra de reporting.
  • Más roles, más reuniones, más dependencias.
  • Herramientas de control disfrazadas de alineación.

El objetivo a veces deja de ser coordinar valor y pasa a ser gestionar complejidad con más complejidad.

👉 Si el escalado aleja a los equipos del cliente, algo se ha torcido.

8. “Esto aquí no se puede” como respuesta automática

Quizá el anti-patrón más peligroso porque mata cualquier intento de mejora.

  • “En nuestra empresa eso no funciona.”
  • “Aquí siempre se ha hecho así.”
  • “No estamos maduros para eso.”

La agilidad no prometía recetas universales, pero sí curiosidad, experimentación y adaptación. Normalizar el inmovilismo acaba siendo una renuncia a todo eso.

¿Por qué los normalizamos?

Porque funcionan… a corto plazo.
Porque reducen fricción momentánea.
Porque evitan conversaciones incómodas.
Porque encajan mejor con estructuras tradicionales.

Pero el precio se paga después: desgaste, cinismo, pérdida de sentido y equipos que “hacen agile” sin creer en él.

Entonces… ¿qué hacemos?

No se trata de volver a los orígenes con nostalgia. Se trata de atreverse a mirar con honestidad:

  • ¿Qué estamos llamando agilidad que no lo es?
  • ¿Qué prácticas mantenemos por comodidad?
  • ¿Qué decisiones evitamos cuestionar?

La verdadera agilidad, cuando es auténtica, no es cómoda. Es incómoda, reflexiva y profundamente humana.

Y empieza justo ahí donde dejamos de normalizar lo que no funciona.

Si te has visto reflejada o reflejado en alguno de estos puntos, no estás solo. La buena noticia es que nombrar el anti-patrón ya es el primer paso para desmontarlo.

Seguimos conversando. 💬

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »